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El Puente de Alcántara

Después del largo y merecido paréntesis navideño regresa el autor a la actividad. A petición de un lector de este blog, que me pedía que le recomendara una novela histórica ambientada en la Europa medieval, voy a hablarles de una verdadera joya literaria. Sin dudarlo ni un instante me ha venido a la cabeza El Puente de Alcántara, del alemán Frank Bauer. Se trata de una del as mejores novelas históricas que he tenido el placer de leer. La historia se desarrolla en la España del siglo XI, caracterizada por la presencia de distintos reinos de Taifas surgidos tras el colapso del califato de Córdoba y su interacción con los distintos reinos cristianos del norte. Tres personajes; un poeta árabe, un médico judío y un joven escudero crisitano verán inextricablemente unidas sus vidas entre los avatares de una época convulsa.
El libro narra magistralmente un periodo apasionante de la historia española. Un tiempo de guerras y consolidación de los reinos cristianos y de incipiente declive de la potencia musulmana en la península. A través de distitnos escenarios que van de la toma de Monzón por los crisitianos al palacio de Al-Mutamid de Sevilla, los protagonistas se verán inmersos en las intrigas y guerras del momento. Pese a todo, una amistad sincera surgirá entre tres hombres de culturas diferentes. En sus páginas no falta el amor, el sexo, la política y la guerra, todo ello magistralmente descrito por Bauer.
El Puente de Alcántara es un libro denso pero ágil, académicamente intachable a la par que ameno. Creo que no exagero cuando digo que estamos ante una de las mejores novelas históricas escritas en la actualidad. No en vano el autor (filólogo de formación) declara haber pasado más de cinco añosdocumentándose para escribirla.
El guerrero godo

Mucha gente cree que los pueblos germánicos que invadieron el Imperio Romano de Occidente a finales del siglo V eran una especie de salvajes. Lo cierto es que, en la mayoría de casos, se trataba de naciones con una larga historia de relaciones con Roma. De estos contactos, los pueblos germánicos aprendieron nuevas tácticas militares, perfeccionaron su armamento y, lo que es más importante, modificaron sustancialmente su cultutura. Así, cuando los "barbaros" se instalan en los dominios occidentales del imperio ya se han convertido al cristianismo en alguna de sus variantes (como el arrianismo en el caso de los godos) y hablan fluidamente el latín. De hecho, en contra de la creencia popular, estos pueblos no querían acabar con Roma, sino convertirse en Roma. El prestigio del aimperio era todavía muy grande a finales del siglo V y su forma de vida inspiraba admiración entre los bárbaros.
El caso de los godos (ostrogodos y visigopdos) es paradigmático. Se cree que este pueblo germánico partió de escandinavia o de la costa báltica durante algún momento del siglo I. En su largo periplo, lo godos lucharon contra y con roma. Así, los godos vencieron al emperador romano Valente I en Adrianóplis en 378. es en esta época cuando se produce la división entre visigodos y ostrogodos (godos del este y del oeste). Los visigodos llegaron, incluso, a saquear roma en 470 bajo el mando del rey Alarico.
Posteriormente, los visigodos llegaron a ser tropas federadas de Roma, luchando incluso contra los Hunos, a quienes derrotaron, en un campo de batalla de los Campos Cataláunicos.
La historia de los godos es compleja y continúa todavía algunos siglos más. Con esto he querido hacer un breve y esquemática intruducción para ilustrar la imagen de arriba. En ella podemos hacernos una idea del vestuario de un soldado de infantería godo del siglo V. Se puede apreciar claramente cómo el vestuario y armamento del los pueblos germánicos influyó decisivamente en el de los guerreros medievales. Hay que añadir que, a su vez, y como ya se ha dicho, los bárbaros también recibieron una notable influencia romana.
En la imagen se aprecia que el armamento estandar consiste en jabalinas, daga, "espata" de hoja larga, escudo de madera forrado y casco. Los nobles godos también portaban costosas cotas de malla para completar su protección. También pueden apreciarse fíbulas y adornos de metal, bellos objetos que fabricaban con gran delicadeza y saber hacer.
Exposición de arte estrusco en Barcelona

Artículo extraido de www.elmundo.es
BARCELONA.- Aunque los etruscos forjaron buena parte de la Historia de las civilizaciones, sabemos bien poco sobre ellos. No es de extrañar: sus peculiaridades lingüísticas, etnográficas, políticas, religiosas y culturales les diferenciaron que cualquier pueblo de los que habitó la Italia antigua. La muestra 'Príncipes etruscos. Entre Oriente y Occidente' pretende descubrir a los visitantes una parte del misterio etrusco.
Comisariada por Anna Mira Sommella, la muestra se pasea entre figuras hieráticas y miradas fijas en ninguna parte. Gestos y posturas apacibles, como las que inspiraron 'La sonrisa etrusca' de José Luis Sampedro.
El Caixafòrum de Barcelona acoge esta exposición del 31 de enero hasta el 4 de mayo, formada por 160 piezas entre esculturas y objetos de la época. Muchas de ellas proceden del Musée du Louvre de París y otras de los principales museos arqueológicos italianos.
Por mi parte decir que hace poco tiempo leí un artículo que vinculaba a etruscos e íberos a tenor de las similitudes de algunas creencias relacionadas con la vida después de la muerte y ciertos parecidos lingüísticos (no se ha conseguido traducir ninguna de estas lenguas). Por lo que se refiere a la religión, etruscos e íberos adoraban a una deidad femenina que vivía en el inframundo (subterraneo) y creían que después de la muerte los difuntos bajaban a esta región debajo de la tierra y debían de cruzar un río también subterraneo. Estas creencias tienen puntos de contacto con la religión griega (el Hades, el rio Estigio), por lo que algunos deducen que se trata de una creencia heredada de alguna religión primitiva y común. También se rendía culto a los "genis locus" o deidades del lugar.

