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El rincón de Clío

La Última Legión

La Última Legión

Y ya que hablamos de romanos, hoy me gustaría comentar una novela y su consiguiente adaptación cinematográfica.

Hace un par de años, mientras daba una vuelta por el FNAC, cayó en mis manos una novela de Valerio Massimo Mamfredi. Conocía al autor por la saga de Alexandros, de la que sólo he leído la primera parte pero que me causó muy buena impresión (tengo pendiente el resto de la colección). Pues bien, el libro en cuestión se titulaba La Última Legión y, según leí en la contraportada, narraba la historia de la última legión romana allá por el año 476 d.C..

He de decir que la novela me impresionó, y no porque fuera leal a la sinopsis que había leído, sino por la imaginación con la que Mamfredi unía dos episodios tan aparentemente inconexos como el destino de Rómulo Augusto, el niño que fue último emperador de occidente, y la leyenda del rey Arturo. Sobre unos cimientos históricos, Mamfredi fabula la posible historia de este pequeño emperador exiliado en el otro extremo del mundo.

Sin duda, el autor, arqueólogo y experto en Historia Antigua, estaba al corriente de los últimos hallazgos arqueológicos encontrados en Inglaterra y que vienen a corroborar el trasfondo histórico que subyace tras la leyenda de Arturo. Si me permiten el excurso les diré que, al parecer, a finales del siglo V apareció en Britania un caudillo llamado Aureliano Ambrosinus que estableció un pequeño reino (¿Camelot?) y lo defendió contra los invasores bárbaros. Ambrosinus fue conocido como solus romanae gentis (el último de los romanos) y se supone que fue el fundamento sobre el que el que se construyó la leyenda.

Esta historia también fue recogida recientemente por el film El Rey Arturo, en el que Artús es un oficial romano atrapado en Britania junto con sus caballeros sármatas (tropas auxiliares romanas) que decide defender a su tierra de los sajones (aunque éstos, en realidad, llegaron un siglo más tarde). De todas formas, esta película no resuleve tan bien hechos como el por qué Arturo era conocido como Pendragon (el hijo del Dragón) y de dónde procede la mítica espada Excálibur (y aquí sí que me quito el somnrero ante Mamfredi).

Volviendo al libro, el autor urde una trama que queda revelada magistralmente en al última página de la novela. No voy aquí a desvelar la historia, ya he adelantado suficiente y más datos acabarían con el encanto y la sorpresa del avezado lector. Lo que sí diré es que se trata de una magnífica novela ambientada en una época apasionante y poco conocida.

Si bien el libro es altamente aconsejable, la película, como ocurre casi siempre en estos casos, sacrifica demasiados episodios para dar cabida, en una hora y media, a las aventuras del jóven Rómulo y sus amigos. Ello se traduce en que, muchas veces, la historia de los personajes queda un poco diluida. Así, el personaje de Aurelio se transforma en la película en un general romano, mientras que en el libro es un aguerrido veterano legionario de la Legio Invicta. Por lo demás, se trata de una película entretenida. Eso sí, como viene siendo habitual en estas películas, los uniformes romanos son los típicos del Alto Imperio.

1 comentario

Kali -

Tioooo, sigue escribiendo algo de politica, no seas capullo jejej.
Y escribe algo para la voz de salamanca!!! :p
Venga, saluten desde Laos!!